OTITIS EXTERNA: NO SIEMPRE ES SOLO “DOLOR DE OÍDO”

La otitis externa es la inflamación o infección del conducto auditivo externo. Es frecuente después de nadar, por exceso de humedad o por manipular el oído con cotonetes u otros objetos.

Las bacterias más frecuentes incluyen Pseudomonas aeruginosa y Staphylococcus aureus. También existen infecciones por hongos, conocidas como otomicosis.

¿Cuáles son los síntomas?

• Dolor de oído, especialmente al tocar el trago o mover la oreja.

• Comezón.

• Sensación de oído tapado.

• Secreción.

• Disminución temporal de la audición.

 ¿Puede complicarse?

Sí. Aunque la mayoría responde adecuadamente al tratamiento, una infección puede extenderse hacia los tejidos vecinos.

Una complicación especialmente importante es la otitis externa necrosante, que puede afectar el hueso temporal y la base del cráneo. Se presenta principalmente en adultos mayores, personas con diabetes o pacientes inmunocomprometidos.

 Signos de alarma:

Dolor muy intenso o persistente, especialmente nocturno; secreción que no mejora; tejido de granulación en el conducto; o falta de respuesta al tratamiento habitual.

En estos casos es importante realizar una valoración especializada.

 Un punto importante: introducir cotonetes u otros objetos en el oído puede lesionar la piel del conducto y favorecer una otitis externa. El oído no necesita una limpieza profunda rutinaria.

Fuentes: Manual MSD Professional (actualización 2026); American Family Physician, Acute Otitis Externa: Rapid Evidence Review; American Academy of Otolaryngology–Head and Neck Surgery (AAO-HNS).

Otitis externa: resumen clínico actualizado

La otitis externa (OE) es un proceso inflamatorio o infeccioso que afecta principalmente la piel del conducto auditivo externo (CAE). La presentación más frecuente es la otitis externa aguda difusa, conocida como oído del nadador. Puede presentarse también como infección localizada —por ejemplo, furunculosis—, otomicosis, formas crónicas y, en pacientes de riesgo, como otitis externa necrosante.

Etiología y factores predisponentes

En la OE aguda predominan las bacterias. Pseudomonas aeruginosa es uno de los microorganismos más importantes y frecuentes, seguida por Staphylococcus aureus; también pueden encontrarse otros gramnegativos. Las formas micóticas u otomicosis se relacionan principalmente con Aspergillus spp. y Candida albicans.

Los principales factores predisponentes son la humedad persistente, natación, traumatismo por cotonetes u otros objetos, manipulación frecuente del oído, alteración de la barrera de cerumen y del pH ácido del CAE, dermatitis, eccema, psoriasis, audífonos y tapones. La humedad y las microabrasiones alteran la barrera cutánea y favorecen la colonización bacteriana.

Manifestaciones clínicas

El cuadro típico presenta otalgia, que puede ser intensa, prurito, sensación de oído tapado, otorrea y disminución auditiva cuando el edema o los detritos obstruyen el conducto. Un dato particularmente característico es el dolor al movilizar el pabellón auricular o presionar el trago. A la otoscopia se observa edema y eritema del CAE, frecuentemente acompañado de secreciones o celulas muertas